lunes, 8 de julio de 2013

De mano en mano

Agradezco a Guillermo Lamolle por revisar este artículo

1

Aproximadamente en 1340, Juan Ruiz, Arcipreste de Hita, da por terminada su única obra: “El Libro de Buen Amor”. En la línea de los poemas de técnica clerical (técnica letrada o “Mester de Clerecía”), este libro contiene decenas de composiciones en donde se mezcla el humor, un sentido proto-picaresco y el erotismo, con cantos religiosos, lamentaciones desgarradoras acerca de la muerte y Loores a Santa María.


Los asuntos, fábulas, temas que se tratan no son en sí originales, encontrándose fácilmente fuentes autorales clásicas como Ovidio y Esopo. Es que cuando Juan Ruiz vivía, la autoridad intelectual de las obras literarias no era una discusión. Se escribía y re escribía una misma historia, como prueba el hecho de que relatos cuya presencia se puede rastrear en las “Mil y una noches” (y aún más atrás), hayan sido reformulados por importantes compiladores y autores medievales como Alfonso X El Sabio, su sobrino Don Joam Manuel, Bocaccio o Geoffrey Chaucer. En estos casos, donde incluimos a Juan Ruiz, no se cuestiona la autoría, y no se puede hablar de plagio en el sentido actual del término. 



Retrato póstumo de Juan Ruiz, Arcipreste de Hita.
(Página del Ayuntamiento de Hita)



Paco Ibáñez cantando “Lo que puede el Dinero”, de Juan Ruiz, en castellano moderno.

Paco Ibáñez cantando “Aristóteles lo dijo”, también de Ruiz.

Página oficial del Ayuntamiento de Hita


2

Me contaba un tío que toca la batería, que era lógico que en la década del sesenta hubiera tantas bandas de rock. No lo atribuía, como se hace frecuentemente, a la rebeldía de la época, sino a un hecho específico, “En cada cuadra tenías a alguien que tocaba la guitarra, el bajo o la batería” Aunque pueda sonar algo exagerado (hablaba mi tío, claro…), el apuntaba a las condiciones necesarias para la formación y el auge de aquellas bandas: la capacidad real, material en cuanto a habilidad, de hacer sonar un instrumento musical. A esto le añado el aprendizaje del acordeón y el bandoneón (hoy casi olvidados en Montevideo), y algo que yo mismo viví en mi infancia: la importancia del canto en reuniones familiares y vecinales (donde no había “músicos profesionales”). 

Hoy en día, por razones laborales, me he enfrentado muchas veces a la situación de estar con adolescentes y una guitarra, que como puedo, toco. Y es muy, muy difícil convencer a muchachas y muchachos de participar en una instancia de canto colectivo. La razón que suelen dar es que “no saben cantar” y que “sienten vergüenza”. Y frente a la pregunta “¿Cómo es que sabés que no cantás bien? ¿Quién te dijo eso?” la respuesta suele ser “Nadie. ¡Si nunca canté!”. Con mucho esfuerzo y cuidado de no herir sensibilidades, he tratado y finalmente he logrado escuchar varias voces de adolescentes que en general, no desafinan, incluso pueden tener un hermoso timbre de voz y ser muy expresivos. En general, los que desafinan más son los que quieren elevar floreos a lo Cristina Aguilera o Justin Bieber, y tanto y tan sin autenticidad que rápidamente se caen. (1)

Lo que sucede aquí es que hay un auto convencimiento previo, o mejor dicho, una frustración previa, en donde se supone que el canto es algo propio de “los famosos”, las “estrellas”. No creo en los chivos expiatorios, pero no se sabe aún cuánto mal le ha hecho a los posibles intérpretes la imagen que dan los “Cantando por un Sueño”, en donde para poder cantar hay que ser una persona escandalosa,  supuestamente "sexy", e intentar tener la voz de Ella Fitzgerald pesando 45 kilos… (2)

El Canto como Acto Colectivo va más allá de la juventud de post-dictadura cantando canciones populares. Implica un aprendizaje familiar, un aprecio por el arte de la voz en tanto posibilidad de todos sin excepción. Porque si bien siempre ha habido músicos especializados, con el respeto más o menos merecido según su estatus, también es cierto que siempre ha habido gente aficionada que acompañara y contribuyera al hecho artístico. Nadie habla aquí de esa mentira mediática del “éxito”: hablo de un Ritual Expresivo, que existió en la mayoría de las Sociedades y que creo, por estos lares está tendiendo a desaparecer.

3

Los Romances, coplas, letrillas, refranes y canciones pre-modernos son en su mayoría  anónimos. Los juglares (en la Península ibérica), minnesinger (en lo que hoy es Alemania) y otros músicos ambulantes tomaban composiciones que en algún caso tenían autores conocidos, y los interpretaban en plazas y ferias. Frente a  públicos heterogéneos, un buen artista tenía que desarrollar el sentido de la oportunidad: si la audiencia estaba compuesta por muchos niños, prolongaba las partes épicas y heroicas del poema, si había jovencitos, las partes líricas y amorosas eran motivos de atención y por lo tanto se le añadían versos; en caso de cantar en una taberna, no sería raro que el humor "verde" apareciera. De allí, es natural que los poemas y canciones fueran mutando, llegando a diversas versiones, rara vez definitivas, pero en las que se puede ver el trabajo del público no sólo como influencia, sino como Autor.(3)

Los juglares, en cuanto artistas necesitados del público para darle existencia a su obra, están estrechamente vinculados al origen del teatro, cuando no coincidían actor y músico en la misma persona.


Juglares. Ilustración de las “Cantigas” de Alfonso el Sabio.


La noción  confusa de “autoría”, en cuanto a reformulación de un mismo asunto, puede encontrarse hasta en el mismo Shakespeare, quien se basó en Crónicas Británicas y leyendas para escribir sus obras. Su originalidad radica en el estilo, palabra que viene del italiano stile, estilete para marcar. El estilo es la “marca personal” (4).

En el Renacimiento se empieza a hablar del “estilo” como huella de un individuo. No en vano en esta época escribe Montaigne sus célebres Ensayos, en donde afirma no querer decir “la Verdad” de los Tratados, sino “Su verdad” personal, sin estructura ni camino definidos.

Pero es entre el s XVIII y comienzos del XIX donde la Autoría se transforma en asunto fundamental. Hablamos del momento ideológico en que se vuelve tema central la persona y sus derechos.  El campo del Arte no es ajeno, y  la Corriente Romántica representó esa entronización del Individuo. La obra comienza a interpretarse más que nunca como una “prolongación” del artista, y la crítica empieza a centrarse en una idealizada Biografía de los Autores.

A mediados del 1800, aparece la figura del Artista Profesional, que pretende vivir de su obra. La imagen del Bohemio, tan vapuleada y despreciada, empezó a serlo por haber surgido en sociedades donde la Moral y el Modo de Vida Burgueses condenaban lo que consideraban “Ocio Improductivo”.  Y a principios del sXX, las Vanguardias Artísticas terminan de darle existencia al Autor como factor único y determinante del Arte. O dicho de otro modo, sin Autor, no existe Arte, puesto que Arte es lo que un Artista decide que lo sea. Aparece el “Ready Made” (“Ya hecho”), los objetos de uso de la vida cotidiana que, al ser firmados por el artista, se transformaban en Obras de Arte. Cuando Marcel Duchamp estampó su firma en un Urinario no fue, como a veces se piensa superficialmente, sólo para generar escándalo. El Acto en sí, era una Declaración de la Supremacía autoral.



“Fuente” Marcel Duchamp (1923)


                                                       4

Vivimos en una sociedad en donde el “Artista” está transformado en un Signo problemático. Es una medalla de dos caras: por un lado, está la idea del Artista como individuo inútil, no productivo, sujeto ocioso que no contribuye a la productividad. Por otro lado está la imagen del Artista exitoso, que aparece en los Medios y forma parte de la llamada “Farándula”.

Ninguna de estas caras dialoga amistosamente con la idea de Colectivo. Aclaremos: Colectivo y Popular son términos muy cargados, debido sin duda al “manoseo” del que han sido objeto, y probablemente porque no hay mucho consenso acerca de qué cosa es el pueblo. Tanta densidad  tienen estas palabras, que generan automáticamente sentimientos de adhesión o rechazo (hay quien quiere ser pueblo, hay quien dice trabajar para los colectivos, hay quien descalifica lo popular por vulgar, etc.). No soy antropólogo, pero en relación al Arte creo más bien en la idea de lo popular como aquello que es aceptado, y también modificado por un grupo relativamente extenso de individuos en una sociedad, grupo que puede trascender las separaciones en clases. Me interesa recalcar la posición activa del colectivo en la modificación del arte, porque a veces se justifican y se promueven formas de arte y cultura realmente deleznables, con el propósito político de fomentar lo supuestamente popular (cuando el propósito no es otro que la imposición de algunos productores y empresarios con el objetivo de vender, previo estudio de marketing).

Cuando lo colectivo trabaja, en cuanto a cultura se refiere, lo hace de forma incesante, incansable, Si un colectivo se apropia de una manifestación artística, inclusive conociendo la identidad del autor original, la obra se ve resignificada y por lo tanto, empieza a decir cosas nuevas.

El problema es que esto no es posible en una sociedad en donde grandes fuerzas como Productoras y Medios de Comunicación imponen la idea de que el Artista es un ser elegido por un Jurado (cuyas credenciales nunca son discutidas), en donde el Canto es un privilegio de algunos tocados por la Musa, en donde para Cantar, para Escribir, para Decir, es imprescindible ser transformado en "Estrella".

Tampoco un colectivo se apropia del arte si las redes internas de contacto (Familia, Amigos, Barrios) no se permiten compartir esos “decires”, porque no son válidos: los dice el de al lado, el otro cotidiano.


                                                     5

En “El Faro de Alejandría”, José Enrique Rodó sintetizó el afán de Gloria artística. Ptolomeo Ie encarga la construcción de dicho faro al mejor artista, Sóstrato. Terminada la obra espléndida, Ptolomeo le ordena grabar el nombre Real en la piedra, y Sóstrato, con auténtico terror al olvido  “compuso para la lápida de mármol una falsa superficie, y sobre ella extendió la inscripción que recordaba a Tolomeo; pero debajo en la entraña dura y luciente de la piedra, grabó su propio nombre” (5)

Lo que deseaba el Sóstrato de Rodó era el recuerdo en la posteridad, la persistencia en el tiempo. Reclamaba para sí sus Derechos de Autor,  contraviniendo los de su “Productor”.

 En Uruguay, se pretende extender los plazos a 70 años para los Derechos de Autor. Guillermo Lamolle ha escrito claramente a este respecto en "La Diaria".(6). Veamos: actualmente el plazo es de 50 años. Uruguay está suscrito al  Tratado de la OMPI que plantea un plazo “no menor a 50 años”.(7) :


Artículo 17 del Tratado de la Organización Mundial de la Propiedad Intelectual

Duración de la protección
1)
La duración de la protección concedida a los artistas intérpretes o ejecutantes en virtud del presente Tratado no podrá ser inferior a 50 años, contados a partir del final del año en el que la interpretación o ejecución fue fijada en un fonograma.
2)
La duración de la protección que se concederá a los productores de fonogramas en virtud del presente Tratado no podrá ser inferior a 50 años, contados a partir del final del año en el que se haya publicado el fonograma o, cuando tal publicación no haya tenido lugar dentro de los 50 años desde la fijación del fonograma, 50 años desde el final del año en el que se haya realizado la fijación.


 http://www.parlamento.gub.uy/htmlstat/pl/tratados/trat18253.htm

Ahora bien, en Uruguay la legislación sobre Derechos de Autor (Punto 1 del Artículo anterior) está dada por la Ley 9.739, de 1937 y las Modificaciones de la ley 17.616 de 2003.

http://www.parlamento.gub.uy/leyes/AccesoTextoLey.asp?Ley=09739&Anchor=

http://www.parlamento.gub.uy/leyes/AccesoTextoLey.asp?Ley=17616&Anchor=

 En este último, el plazo actual de Duración de los Derechos de Autor, a partir del fallecimiento del mismo,  para sus sucesores, pasa a ser de 50 años. El punto álgido aquí es que dicho derecho es "enajenable": 

"ARTÍCULO 2º.- El derecho de propiedad intelectual sobre las obras protegidas en esta ley comprende la facultad exclusiva del autor de enajenar, reproducir, distribuir, publicar, traducir, adaptar, transformar, comunicar o poner a disposición del público las mismas, en cualquier forma o procedimiento. (El resaltado es mío)

            Es decir que actualmente los sucesores de un autor pueden sacar provecho durante 50 años, en nuestro Código, a partir del fallecimiento del autor. Si esto ya es mucho para herederos como hijos o nietos (considerando el dicho de que el abuelo funda la empresa, el hijo la hace crecer y el nieto la funde), hay que tener en cuenta que los beneficiados pueden ser Empresas Discográficas, Editoriales, etc. Ahora se pretende estirar el plazo llegando a 70 años a partir del fallecimiento, antes de pasar al Dominio Público.

No discuto el Derecho del Autor a recibir regalías en vida, es un Derecho Humano reconocido Internacionalmente. Por el contrario, desde aquí adscribo a la necesidad de que se reconozcan los derechos laborales y la Previsión Social en vida de los autores. Pero si hablamos de aumentar el plazo a 70 años a partir del fallecimiento del autor, pensemos que si no son herederos lejanos, son los productores de fonogramas, como dice Lamolle, los que muchas veces adquirieron los Derechos de Autor. Esto conlleva que las empresas discográficas puedan seguir lucrando con una obra artística durante todo ese tiempo. Hay razones sencillas y de peso: están entrando al Dominio público (por producción y grabación) las obras producidas durante la Década del 60 (tal vez una de las más prolíficas del s XX), y comenzarán a caducar los Derechos de Autor de aquellos que fallecieron en esa y en las siguientes décadas. Es hacer cuentas: preguntémonos cuánta gente escucha hoy las grabaciones de Benny Goodman y cuántos las de los Jimmy Hendrix. También, cuánto aumenta el consumo de la producción de un artista a partir de su muerte. "¡Qué sponsor " Buscaglia dixit.

                                                    6

Confluyen hoy en la discusión varios factores ¿Cuál es el lugar del Autor, en una época en que la  información se puede compartir masivamente por Internet, legal e ilegalmente? ¿Cuál es el papel de los sucesores y de las Compañías que reproducen y distribuyen las copias? ¿Y cuáles sus obligaciones para con la Sociedad? ¿Es ético que 70 años después de la creación de un artista, continúe aquella siendo Propiedad Privada, como un auto o una casa? ¿No pertenecen las obras de esta índole a otra categoría? ¿Qué importancia tienen las producciones intelectuales artísticas al lado de otras cuya rentabilidad económica es mayor, como el Software?

¿Y qué posibilidades reales tienen las diversas colectividades de hacer suyo el arte, si por un lado no se estimula a nivel familiar y local, y si por otro las Grandes Productoras continúan creando el mito del artista inalcanzable, mientras usufructúan obras de más de medio siglo?

Vuelvo, para terminar, al comienzo, con las palabras de Juan Ruiz, quien escribe sobre el final del “Libro de Buen Amor”,(8) acerca de su obra

“Cualquier hombre que lo oiga, si bien trovar supiere
Puede más aquí añadir, y enmendar si quisiere
Ande de mano en mano a quien lo pidiere
Como pelota entre muchachas, tómelo quien pudiere

Pues es de Buen Amor, prestadlo con agrado
No desmientan su nombre, ni lo den desechado
No lo den por dineros vendido ni alquilado
Que no hay gusto, ni gracia, ni Buen Amor comprado.”





                                                                                     Horacio Botta
                                                                              
                                                                                     Montevideo, 8 de Julio de 2013 





“Laudista y flautista”(1640s) Mathias Stomer



(1)   Gracias a la influencia de la cantante pop Adele por su voz de Mezzo soprano natural y sin adornos innecesarios, esto de a poco se revierte.

(2)   En 2009, apareció la excepción que confirma la regla. En el show “Britain´s got Talent” la escocesa Susan Boyle, de 47 años, se presentó para ser primero objeto de “cinismo” (dicho por un miembro del jurado) y luego ser “la mayor sorpresa en tres años del show” (dicho por otro). Esta señora británica, gorda, vestida como ama de casa, cantó con una potencia y una calidad que hizo que al otro día se transformara en fenómeno mundial. ¿Por qué? Por eso, por ser una señora gorda, porque obviamente no encajaba en el canon de belleza que deben tener las estrellas. Rápidamente, Susan Boyle fue incorporada al establishment de las grandes compañías: actualmente Susan Boyle tiene un contrato con Sony, e incluso ya se la inmortalizó en el Museo de Cera de Madame Tussauds en Londres. ¿Quién puede culparla? Aunque esto es a mi entender, una manera de las grandes compañías de incorporar de un modo políticamente correcto, a la excepción, pareciendo mas “inclusivos”.
      Primera audición de Susan Boyle subtitulada:
       Página Oficial de Susan Boyle:
(3)   Roman Jakobson escribía, sobre la selectividad del arte popular: “Los contemporáneos pueden rechazar, o no aceptar, sólo algunos rasgos, peculiaridades formales, determinados motivos. El medio, en tales casos, conforma la obra y, una vez más, lo que él rechaza sencillamente no existe como hecho folklórico, queda fuera de uso y se extingue. (…) En una palabra, en el folklore perduran sólo aquellas formas que tienen carácter funcional para la comunidad dada.” “El folklore como forma específica de creación” (1929) en “Ensayos de Poética”. Fondo de Cultura Económica, 1986 

(4)   O como decía Roland Barthes : "Es la parte privada del ritual, él se eleva a partir de las profundidades míticas del escritor (...) El estilo es, propiamente, un fenómeno de orden germinativo, es la transmutación de un Humor" "El grado cero de la esritura" Ed. S XXI 


(5)   José Enrique Rodó “Motivos de Proteo” Cap 22. Barreiro y Ramos, 1956

(6)Artículo "No nos protejan más" de Guillermo Lamolle:

http://ladiaria.com.uy/articulo/2013/7/no-nos-protejan-mas/


Tratado de OMPI:




martes, 2 de julio de 2013

Léeme

1
Empecemos por hacer un esquema básico y clásico del Acto Comunicativo: Tenemos un Emisor que emite un Mensaje, y su destinatario es un Receptor. Por ejemplo, Ud. le propone a un amigo encontrarse a las 5 en la Plaza. Aquí, el Emisor es Usted, el Receptor es su amigo, y el Mensaje es, por ejemplo:  “Nos encontramos a las 5 en la plaza”.

¿Qué diferencia existe si la propuesta de encuentro se hace personalmente, por teléfono o por mensaje de texto?  La diferencia está en que cambia el Canal: al enviar el Mensaje, el Emisor necesita una “vía”, un camino, ya sea hablando presencialmente, por teléfono o enviando un mensaje de texto.

Ahora bien, ¿qué pasaría si el encuentro lo propone, digamos, hablando Inglés, y su amigo no habla el idioma? El mensaje no cumpliría su objetivo, porque para que exista Acto Comunicacional efectivo, es necesario que Emisor y Receptor compartan un Código.

Incluso podemos ser más sutiles: Si Ud, dice “Nos encontramos allá a la hora de siempre” y su amigo no sabe a qué se refiere con “allá”, ni cuál es “la hora de siempre” es muy probable que su amigo pida que se lo aclare. O dicho de otro modo, que aclare el Referente (a veces identificado con el Contexto)





Cuando hablamos y cuando escribimos cotidianamente, en la mayoría de los casos lo hacemos con la pretensión de decir algo (Mensaje) acerca de otro algo (Referente) a alguien (Destinatario). Obviamente, sucede muchas veces que la atención la ponemos en otras cosa que no son dicho referente. Por ejemplo, si decimos una metáfora novedosa o  un refrán, llamamos la atención sobre el Mensaje, y se genera lo que se llama Función Poética, que es lo que caracteriza a la Literatura. (1)




2


Alonso Quijano, el Hidalgo de Cervantes, vive una transformación personal que lo lleva a convertirse en Don Quijote. El narrador cuenta que su locura (2) acontece después de la lectura obsesiva de decenas de Libros de Caballerías.

"Llenósele la fantasía de todo aquello que leía en los libros, así de encantamientos como de pendencias, batallas, desafíos, heridas, requiebros, amores, tormentas y disparates imposibles; y asentósele de tal modo en la imaginación que era verdad toda aquella máquina de aquellas soñadas invenciones que leía, que para él no había otra historia más cierta en el mundo" 
Miguel de Cervantes 
"Las aventuras del Ingenioso Hidalgo Don Quijote de la Mancha. Cap I


       Una de tantas interpretaciones posibles para esa demencia, tiene que ver con una confusión del Lector (el Destinatario) sobre el Mensaje: Los Libros creados entre otras cosas para deleitar y entretener con su forma y relato (Función Poética), son interpretados por Quijano como Mensajes que hablan de un Referente real (Caballeros Andantes, Princesas, Escuderos, Gigantes, Magos, etc.).

Esto lleva a Quijano a querer transformar tanto la realidad como a sí mismo, y lo hace “bautizándose” como Don Quijote de la Mancha, a su caballo enfermizo lo nombra “Rocinante” y a una muchacha de la que una vez anduvo enamorado (Aldonza Lorenzo) resuelve llamarla Dulcinea del Toboso. O sea que el personaje termina por usar el lenguaje de donde proviene su extravío para convertir la realidad en Ficción.



Don Quijote por Gustave Doré (1832 – 1883)



3


        “Cuando él leía  [Ambrosio, obispo de Milán], recorrían las páginas los ojos y el corazón profundizaba el sentido, pero la voz y la lengua descansaban. Muchas veces, estando nosotros presentes (…), le vimos leer así en silencio y jamás de otra manera. Y después de haber estado sentados largo rato sin decir nada --¿quién se hubiese atrevido a importunar a un hombre tan abstraído?”
San Agustín, Confesiones, México, Porrúa, 1982 (traducción de Francisco Montes de Oca) (Libro VI, Cap. 3).




San Ambrosio por Matthias Stomer (1600 – 1650)



          Este relato de San Agustín (354 – 430) se ha tomado varias veces para contar el hecho de que la lectura silenciosa es un asunto bastante reciente a nivel histórico. Recién se empieza a hacer común desde  finales del s XVIII o principios del s XIX, y esto aumenta con la creciente escolarización. Además, en la temprana Edad Media, las palabras no se escribían separadamente: había una Escritura Continua, que para adquirir significado debía “activarse” leyéndola como a una partitura. (3)

          O sea que la lectura era un acto que implicaba la voz. A esto hay que sumarle que en gran parte era una instancia colectiva. Podemos retomar el esquema anterior y decir que el Emisor era el autor del libro leído, el texto el Mensaje y el lector y los oyentes los Receptores, o incluso ir más allá y reconocer en el Lector un nuevo Emisor, en la medida en que se transformaba en Intermediario (Intérprete)  del Mensaje. Había consiguientes expresividad, gestualidad y ritmo que imprimía el lector, necesarios para que la audiencia escuchara adecuadamente el texto. (Y no hay que subestimar estos auditorios en su mayoría analfabetos: eran los mismos que disfrutaban de las obras teatrales de Lope de Vega, Calderón y Shakespeare).

          Expresividad, Gestualidad, Ritmo y un amplio etcétera: este ritual de la lectura colectiva,  conlleva un cuidado en la escucha, un tiempo de reflexión, el pudor de no interrumpir para cuestionar o celebrar el texto, interfiriendo así la recepción de los acompañantes.

4


           "Retirado y en la paz de estos desiertos/ Con pocos pero doctos libros juntos/ vivo en conversación con los difuntos/ y escucho con mis ojos a los muertos (...)" escribía el poeta Francisco de Quevedo en un célebre soneto. Quiero llamar la atención sobre algunos puntos.
En primer lugar, lo de "pocos" era efectivamente así. En el inventario que se hizo a la muerte de Quevedo se contaron menos de 200 libros, más casi 60 que por su letra manuscrita en los márgenes se sabe que leyó. (5)

           En segundo lugar, se elogia la calidad de los libros. Son pocos pero doctos. Ha habido un criterio de selectividad, del mismo modo que los editores, por razones diversas, también lo tuvieron.

            En tercer lugar, se habla de “conversación con los difuntos” y una “escucha con los ojos”. Evidentemente, no hay posibilidad de diálogo real, más que con lo que hay de escritura. Pero como dice Faber, el personaje de Ray Bradbury “Uno puede cerrarlos, decir “Espera un momento” Uno se siente Dios con los libros. (…) Los libros pueden ser atacados con razones” (6)

            Hablamos de tiempos en que se leía mucho, muchas veces, lo mismo. Eso generaba necesariamente un diálogo entre el lector y el  mensaje que se modificaba siempre, porque se transitaba la profundidad de la interpretación, en distintos niveles.


5 


Hagamos un experimento: abra su página de Facebook. A la derecha, bajo los avisos publicitarios, verá un mapa cronológico de su “Biografía”.  Clickéelo hasta la fecha más antigua. Y ahora simplemente, dispóngase a leer sus “Estados”. Ud.  probablemente notará que se encuentra frente a frases incomprensibles, como escritas por otro. Es también probable que si ve esa misma frase en la página de Facebook de otra persona, tenga que pedirle una explicación para entender lo que quiso decir. ¿Cuál es el problema? El desconocimiento (en este caso por olvido) del Contexto en que fue escrita esa frase. Ud. Ignora el Referente.

Cuando ud. escribe o publica en Facebook o Twitter, es decir cuando es Emisor de un Mensaje en el extraño Canal que son las redes sociales ¿para quién lo hace? ¿Quién es el lector que espera como Receptor sus estados? ¿Sus amigos? ¿Sus contactos profesionales? ¿Y cuántos de estos potenciales receptores conocen  sus rutinas o su manera de poner a calentar el agua? ¿Con cuántos se tomó un café o una copa y discutió de deporte o política?

¿O escribe usted a manera de confesión o descarga emocional como en un diario íntimo?

No siempre recordamos que por más imágenes, emoticones o signos de exclamación que le adjuntemos, la frase  está escrita, pero no es una carta. Tiende a ser breve, pero sin el interlocutor (Receptor) presente, ni siquiera definido. Tiende a ser terminante pero sin los gestos, la entonación del Emisor. Tiende a hacer referencia a un Contexto desconocido. En suma arrojamos nuestra “declaración de estado”  a un espacio desconocido. Un mensaje abierto a miles de interpretaciones. Lo leerán tal vez, un centenar de personas  ¿Cuál es la probabilidad de que de 100 personas, 10 no lo entiendan? ¿Y cuál de que de esas diez, haya tal vez una/o que lo malinterprete, al punto de tomarlo como una afirmación inmoral, una aseveración irresponsable o inclusive una indirecta? ¿Y es al menos posible que ese sujeto responda a una frase agresiva que ”sin  lugar a dudas” fue escrita para él? Haga memoria. Es posible que Ud. misma/o haya sido  en algún momento el Receptor/a  confundida/o.


6

En el espacio de la virtualidad, los Mensajes son problemáticos. Carecemos de  muchas coordenadas para comprenderlos. Y muchas veces, como Quijotes indignos, pensamos que “esa máquina de aquellas soñadas invenciones” son una Realidad que nos increpa. Ya no son Princesas y Gigantes lo que vemos, sino Fotos de Perfil, Nicknames, Informaciones de una supuesta Biografía.

Como la Botellita y la Magdalena de Alicia en el País de las Maravillas, que automáticamente provocaban sus efectos, vemos la pantalla como si tuviera escrito un gigantesco “Léeme” y nos atragantamos en una comilona de datos y frases  sueltas, para inmediatamente quejarnos del dolor de panza con una respuesta a ese mensaje que creímos comprender. Sin digerir, sin paladear, sin oler siquiera, menos aún masticarlas, como en cambio rumiaba Quevedo frente a su magra biblioteca.

No pretende ser esto una apología de los libros y un anatema de las Redes que yo mismo utilizo. Pero a veces, antes de tanta discusión virtual en que se hieren sensibilidades y personas (ocultas tras esos perfiles que no son sino ficción) podríamos hacer el ejercicio de leer en voz alta lo que la otra perdona escribió, buscarle el sentido, y también poner en voz lo que vamos a escribir, reflexionando acerca de sus alcances.

Los libros no tienen tapas con  letras para ser más bonitos o parecer más importantes en los estantes. Las tienen para que el Receptor encuentre coordenadas del Acto Comunicativo: el título del Mensaje, quién es el Emisor (autor) quién sale de garantía o se hace responsable de la calidad del mensaje (la casa editorial). Ah, también tienen tapas para  cerrarlos.

                                                                                                   Horacio Botta
                                                                                                     
                                                                                                   Montevideo, 2/ 7 / 13




                                          Giuseppe Arcimboldo El Bibliotecario


……………………………………………………….
   (1)  Este esquema desarrollado en la primera mitad del s. XX por Karl Bühler y ampliado en sus funciones por Roman Jakobson, es, claramente incompleto, y posee centenares de variables. Es por ello que digo que es básico. Puede verse más desarrollado a través del siguiente enlace .

   (2)   “Locura” discutible por múltiples razones, que no corresponde analizar aquí.

   (3)  La “Scriptio continua”, que a primera vista y en los primeros textos no estaba diferenciada en palabras y cuya lectura se dificultaba y obligaba a leer en voz alta para empezar a entender. Así, sonorizando el discurso se iba entendiendo el discurso (…) el texto era más bien una partitura que exigía una buna cantidad de desciframiento, el mejor de los cuales era hacer sonar el texto, darle vida. Y entenderlo o terminar de entenderlo “
Francisco Xavier González y Ortiz. Reseña sobre el libro “Entre la voz y el silencio de Margit Frenk (3)
     
  (6)  Ray Bradbury “Farenheit 451” Ed. Minotauro. Pág 79.

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 Enlaces:


Esquema comunicativo




Enlace hacia la imagen de Don Quijote de Gustave Doré


Enlace hacia la imagen de San Ambrosio en Wikimedia Commons


Cita de San Agustín:


Confesiones de San Agustín


Francisco Xavier González y Ortiz. Reseña sobre el libro “Entre la voz y el silencio de Margit Frenk

Sobre el llamado Oralismo Mixto, artículo de Elías Rivers.

Soneto completo en la Fundación Francisco de Quevedo


Giuseppe Arcimboldo El Bibliotecario







martes, 25 de junio de 2013

Elogio Sensual y Espiritual de los Oficios

1

Tengo una biblioteca de la que me siento orgulloso, en particular de los libros de Poesía, algunos de Música… Hay serias ausencias en  Filosofía e Historia. Pero con un grupo en particular, tal vez la mayoría de las veces, es que recaigo en el vicio sensual del “ojeo”. Y es en los manuales. Tapicería, Trabajos en cuero, Construcción de Chimeneas, Tipografía y Linotipia… Almanaques del Banco de Seguros del Estado. Mis favoritos: el “Restauración de Muebles Antiguos” de Leslie Wenn (1976)  y el “Recetario Doméstico con 6690 recetas prácticas” de Ghersi y Castoldi (1934).

Una especie de voyeurismo me lleva a leer esas indicaciones más o menos precisas sobre cómo acercarse a la cosa en cuestión, como tomar las herramientas, el cuidado y la paciencia… De allí al salto práctico: he visitado la albañilería, la sanitaria, la temida electricidad como un turista inquieto y con no pocos resultados satisfactorios…



2

Para los hijos de la educación vareliana, los oficios son un misterio, y más aún,  un tabú. Todavía recuerdo los casos en que en la escuela, para el que era considerado un mal estudiante, “mandarlo a la UTU” era un híbrido entre la solución y el castigo. Quién sabe cuántos casos de déficit atencional, dislexia o hiperactividad fueron diagnosticados torpemente como “burrismo”, y a cuántos niños se les cortaron las posibles vocaciones antes de tiempo. ¿A cuánta ingeniera, a cuánto filósofo se les habrá puesto una herramienta entre las manos a la fuerza, y habrá abandonado también ese camino?

En contrapartida, y como reacción, parece que después el sólo hecho de sugerir el estudio de un trabajo manual se convirtió rápidamente en  un insulto a la inteligencia de niñas, niños y adolescentes. En una mezcla de complejos de “M´hijo el Dotor” y “La educación para el mañana de la informática”, pasó a ser una ofensa siquiera ver en los gestos de una niña o un  niño la posibilidad de talentosos carpinteros, mecánicos, estilistas… Como de costumbre, se viró desde una tendencia a la otra, extrema, siempre basándose en la estigmatización de los Oficios.  Así es que vemos hoy los Bachilleratos Liceales (no técnicos) de todas las orientaciones llenos de estudiantes que disfrutan pocas o ninguna asignatura por ser en su mayoría un saber teórico, y que tampoco han conocido la posibilidad y el placer de las labores manuales. ¿A cuánta electricista, a cuánto panadero, se le niega el derecho a ser feliz?

Cabe preguntarse el por qué de esta dicotomía entre el conocimiento teórico y el práctico-técnico. Ya en la Antigüedad se distinguía entre los términos Ciencia y Arte, pero con  significados distintos a los actuales. Ciencia (Scientia) se entendía como Conocimiento, fundamentalmente teórico,  mientras que Artes (Ars) eran las técnicas mayoritariamente manuales en donde se trabajaba la materia. De hecho, para los griegos Hefesto, el único Dios que trabajaba, era feo, cojo y cornudo, objeto de burla de todos los aristócratas olímpicos. No obstante esto, fue el fabricante de todos los artificios que usaban.



Si bien los oficios tradicionales en la Edad Media fueron reconocidos, admirados y muchas veces bien remunerados,  es en el Renacimiento donde se comienza a repensar el carácter hondamente Intelectual que tienen las Artes. Se empieza a usar la moderna acepción de Artista, puesto que eso eran Durero y Leonardo, por ejemplo: hombres de oficio, que habían empezado a poner su impronta original en las obras. Por otro lado, estos técnicos humanistas establecen, según José Babini, una nueva relación con la Naturaleza, que también originaría el conocimiento científico

“La ciencia experimental, clave de la revolución científica se ha revelado como una notable combinación de razonamiento y experimentación, como una simbiosis de mano y mente, en la que, sin duda, influyeron los progresos que las artesanías y las artes manuales lograron durante los últimos tiempos medievales, al enaltecer el valor de la mano, la misma que el científico utilizará en sus experimentaciones.

Por otro lado, la nueva relación que el hombre establece con la naturaleza muestra una vinculación más de la ciencia moderna con la técnica. Esa nueva relación puede definirse, por parte del hombre, como un afán de penetración de la naturaleza con los ojos, con las manos, con la mente (…)” (1)

                                                                  3

  Quiero para terminar, revisar las antropogonías: Para el Popol Vuh, el libro sagrado de los Mayas, los seres humanos fuimos modelados a partir del maíz. Los nórdicos creían en hombres y mujeres primigenios cuya materia base fue la madera. Los hebreos y los cristianos pensaron un Dios que nos creó a partir del barro. La especie humana sería entonces producto de un Ars, creados a partir de Materia Prima del Universo, por manos Divinas. Individualizados, distintos al Universo del que provenimos.

Para muchas religiones orientales, seres humanos y Universo son la misma cosa, hay una ilusión de separación porque todo es el sueño de un Dios. Reunirse con el Universo es Disolverse, dejar de ser uno mismo.

 Para Occidente, por el contrario, el ser humano nunca vuelve a fundirse con la Divinidad. A lo sumo si lo merece, quedará en el Tras Mundo contemplándola. Se me ocurre que fuera de lo místico, a cada hombre y mujer les ha de ser prácticamente imposible reconectarse, si no es retribuyendo mediante otra acción física creativa, es decir haciendo con sus manos. Trabajar con las manos es reapropiarse de lo ajeno,  unificarme con lo que hago. Es el encuentro del yo con lo otro que no soy yo, la materia, y por ende, con el  resto del Universo del que nos sabemos inconsolablemente separados.

                                                                                                     
                                                                                                         
                                                                                               Horacio Botta
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(1)    José Babini:  Leonardo y los técnicos del Renacimiento. CEAL 1969




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sábado, 15 de junio de 2013

Bajo el reinado de Loki

A Pablo Morales y su amigo Loki (Lo prometido es deuda)

I
          Entreverado en su panteón de Dioses y Gigantes, los nórdicos tenían a una divinidad llamada Loki. Mal entendido por la mentalidad cristiana, por sus características se lo quiso asimilar a una especie de Demonio: es joven, seductor, egoísta, y sobre todas las cosas es un embaucador dado a la burla y la estafa. En  Ragnarök, el Fin de los Tiempos, Loki liderará las tropas que desde Hel ascenderán para vencer  a los demás Dioses (que son mortales…). El árbol que sostiene al Universo entero caerá, y Loki terminará a su vez vencido entre los elementos.



II

          Una imagen recorre los medios: la del del Treintañero Chistoso. Es un coetáneo mío cuyo único deseo y poder es provocar la risa o la sonrisa. No dice nada. No pretende decir nada. Es un ser vacío con quien no es posible hablar en serio. Cualquier asunto es para él motivo de chiste y burla. Cuando una voz habla con gravedad, el Treintañero Chistoso formula un juego de palabras, inventa una situación absurda o simplemente una salida humorística, luego un coro de risas lo acompaña, y la voz se pierde en el barullo. Loki asciende.


III

        Alejandro de Macedonia conquistó Asia con algo más de veinticinco años. A los treinta y tantos, Dante Alighieri se encontró en un laberinto moral y escribió la Comedia. A los 18 Rimbaud mandó la poesía al carajo habiendo coronado el siglo XIX con un tomo de versos excelentes. Veamos más cerca en el tiempo y en el espacio. José Pedro Varela escribió “La Educación del Pueblo” con 29 años, y murió a los 34 después de haber impulsado una de las mayores reformas socio-culturales de nuestro país. Luego de una extensa cerrera como periodista y abogado, Carlos Quijano fundó “Marcha” a los 39 años. Hay un larguísimo etcétera.

         En este tiempo en que escribo, a mis 33 años, es inusual oír hablar de treintañeros serios. Hagamos el ejercicio de pensar en gente pública de esa edad dedicada a la Filosofía, a las Ciencias, a la Política. Difícil. Ahora pensemos en humoristas, en conductores de radio y televisión, en “standaperos”. Abundan, y no los asociaremos fácilmente al ámbito del pensamiento o el conocimiento.

        No quiero dar ejemplos, porque los lectores probablemente los conocen. Y porque este texto no es una embestida a las personas [i] a quienes desconozco. Esto es una observación sobre una imagen que se ha ido construyendo a partir de cientos de otras imágenes que aparecen en los medios de comunicación: es la del treintañero “canchero”, con “buena onda”.  En general es de sexo masculino[ii] . Tiene un origen de clase media o cuando menos maneja sus valores. Aprecia al viejo de boliche, aunque come en resto-pubs o rotiserías. Se hace querer por la casi extinta señora que va al almacén pero no cocina y prefiere hacer sus compras en el Supermercado. Respeta el llamado “Canto popular”, aunque escucha el mal llamado “rock uruguayo”. Habla con pasión y propiedad de fútbol, pero también corre la 10K. Puede tener incluso cierta formación terciaria: pertenece a la generación de “Estudiá una carrera para ser alguien en la vida” y  hace de vez en cuando referencia a cuestiones de “cultura general/académica”; eso lo vuelve en cierta medida respetable para la población profesional, aunque las referencias que haga se limiten a definiciones superficiales, de las que saca provecho haciendo el chiste oportuno.

       En un país avejentado que sin embargo no es ajeno a la idea mundial de “juventud exitosa”, pretende ser joven, y por ende hermoso. Hace cosas de jóvenes, y su simpatía y optimismo lo vuelven el defensor perfecto del Status Quo.


IV

      No sólo en los medios se hace muy difícil hablar en serio. Cuando se hace una crítica en el ámbito cotidiano, se evita la seriedad que implica, exorcizándola con expresiones como “es una crítica constructiva”, “es en una buena”, suavizando todo con una sonrisa de amabilidad o complicidad, del estilo “¿pero quién soy yo para decirte cómo hacer las cosas”. Esa sonrisa tiene un efecto mágico: como una poción del olvido, puede anular automáticamente todo lo que afirmamos anteriormente, porque lo carga de ironía. El problema es que anula lo dicho, pero no lo que sentimos. Cada vez que se evita ese enfrentamiento, se cargan tensiones que no desaparecen. Creo que una de las causas de que la gente explote violentamente es justamente el stress que genera el evitar señalar lo que  nos parece correcto cuando sentimos que debemos hacerlo.

      En contrapartida, cuando finalmente somos valientes, cualquier señal de seriedad en una exigencia o reclamo es sorprendentemente tomada como violenta en sí misma. Es tan extraño que la gente plantee sus reclamos desde la razón, que en general estos son  tomados como agresión, y el interlocutor se siente violentado. Pongo un ejemplo: de unas seis veces que reclamé a un chofer de ómnibus que parara donde tenía que parar, las seis de las veces se me “invitó” a bajar del vehículo, y en tres se sumó la “invitación” a pelear. Ante mi negativa a cualquiera de las dos, en general dichos choferes reaccionaron con desconcierto. Y es que no parece entenderse que se pueden hacer reclamos y exigencias desde la seriedad, con una razón fundamentada y sin ataque personal alguno. Dejar en evidencia el error del otro no tiene por qué ser un acto cruel, no es inhabilitar al otro en su tarea, ni despreciarlo como persona. Puede ser inclusive una acción respetuosa y  amable, sin necesidad de que pierda la dosis de verdad que se pretende imprimir a lo que se dice.

        Sucede entonces que cualquier diálogo confrontativo civilizado se vuelve en los hechos una ilusión. Por otra parte, la represión de la seriedad solo provoca que cuando esta aflora espontáneamente en nuestra vida cotidiana (que no es la de la radio o la televisión), sea tomada como agresión y no como argumento válido, solo porque no es usual.

V

       No descubro nada al afirmar que el humor hoy permea nuestras sociedades, hasta en aquellos ámbitos tradicionalmente considerados sagrados. Gilles Lipovetsky (que aclaro, no es santo de mi devoción) ha escrito extensamente al respecto[iii]. De cualquier modo, mi intención aguafiestas en este escrito es expresar mi preocupación por la aparente ausencia de contenidos serios producidos por la gente de mi generación. Cuando esos contenidos aparecen, es porque los interesados los buscan, encontrándolos en Internet o en algunos reductos de la prensa escrita, y no porque sean promovidos por la Radio y la Televisión. A ver: está claro que no es en los medios precisamente donde se ha promovido la generación de pensamiento. Pero observemos los “tipos” de personaje que aparecen en aquéllos: vemos al Conductor Respetable de 50 años o más, el Técnico que analiza actualidad desde su posición de economista o sociólogo, (difícilmente filósofo o antropólogo), la Mujer Espléndida anímica y físicamente, el Treintañero Chistoso... La “seriedad” está habilitada sólo en el primero, es decir en el hombre que ha nacido antes de los años 70.  Es sabido que los medios construyen prejuicios, y opinión…

      No soy el ciego Jorge de Burgos, aquel siniestro bibliotecario de “El Nombre de la Rosa” que veía en la risa un pecado casi capital. Entiéndase bien: amo el humor y la risa espontánea, honesta. También me sé reír de muchas de las  ocurrencias del Treintañero Chistoso. Pero me afecta sentir que la única representación de mi generación sea aquella imagen. Desde hace rato, cuando expreso preocupación o cansancio, o un planteo serio, la respuesta  inmediata, de la gente de cincuenta años suele ser “¡Pero vos sos joven!”. Según esto existiría una estado llamada juventud, que inmuniza contra dichos cansancio y preocupación, y aleja al  joven de todo peligro de seriedad. Es esperable que el “joven” sea un dechado de salud  y buen humor, más no de experiencia laboral y vivencial (que provoca cansancio) ni de argumentos y pensamiento (que generan seriedad).

VI

      En las mañanas de periodísticos radiales de Uruguay, Loki multiplica su voz amplificada: bajo la máscara de algún personaje con nombres de guiñol, se dedica a comentar las noticias de actualidad. Es lo que técnicamente se llama un “personaje plano o cuadrado”, es decir un estereotipo. Tiende a ser políticamente incorrecto, y por vía telefónica mantiene el diálogo con el conductor “serio” quien le sirve de ladero. El conductor “refrena” al personaje, (que suele tomar un punto de vista conservador y agresivo), y ataja cada disparate con una corrección (“¡Nooo… ¡¿Cómo va a decir eso?!”). El problema radica en que se deje de escuchar una interpretación satírica hecha por un actor, y que en cambio se empiece a entender al personaje como una voz legitimada por el solo hábito de estar sonando. De allí, se habla de “lo bien que estuvo” el personaje, en contra de la contención del conductor. Se olvida así que ambos forman parte de una misma propuesta comunicativa. La apariencia de “seriedad” con que el conductor corrige el diálogo disparatado, se vuelve entonces un asunto más perverso. Ambas voces colaboran en la enunciación de afirmaciones reaccionarias, a veces con racismo y discriminación brutales. Y en caso de que alguien quiera señalar la inmoralidad del planteo, siempre queda como recurso de defensa el “animus iocandi”, es decir la idea de que todo fue con espíritu jocoso, juguetón. Era una jodita, nomás.

VII

       Tengo para mí que los nórdicos cayeron en la trampa cuando soñaron un Ragnarök bélico para pensar en la Caída de los Dioses. Creo que Loki se guardó como de costumbre un As tramposo en su manga y no vendrá con un ejército Gravemente Wagneriano a destruir a los Dioses de ceño fruncido del Asgard. Tampoco proclamará con fuerza la caída del Árbol, ni el Cielo cambiará su color. Loki aparecerá por la espalda y empezará a contar chistes acerca del Árbol caído, del Tuerto Odín y del Martillo de Thor.  Provocará la risa y los Dioses irán perdiendo su divinidad hasta disolverse.

      Sé que hasta ahora este texto puede haber resultado algo denso por su temática y su tono. Pero los lectores con poco tiempo o concentración ya habrán huido a lugares más amigables. Algunos llegaron hasta esta conclusión con algo de enojo y tal vez otros presupongan que me quedo en la queja. Personalmente, considero que existe un problema, pero Loki pronto llegará a los cuarenta, ya le empieza a doler la espalda y de tanto sonreír se le marcan las arrugas. ¿Qué quedará entonces de él en diez o veinte años? ¿Cómo recuperará su dignidad? Hay una posible solución y es empezar a hablar en serio. No desterrar el humor o la risa, sino al menos intentar generar otras propuestas que demuestren que es posible crear pensamiento significativo. Ese es el origen de este blog: demostrar que además de reírnos, en este lugar espacial, generacional, simbólico, en este “Aquí”,también existe Pensamiento. Rebatible, equivocado, pero con todo el ánimo de ser serio, 
                                                                                                                   Horacio Botta
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Algunos enlaces de interés:
Un artículo de la Defensora del Lector de “La Diaria”, que trata el tema del alcance del humor en la Prensa:
El libro completo “La Era del Vacío” de G. Lipovetsky:
Una columna de Hugo Burel sobre el trabajo de Lipovetsky:
Un artículo (en inglés) acerca de Loki (de donde extraje la imagen de la divinidad)




[i] Llamaré aquí “persona” al ser de carne y hueso, e “imagen” a un signo de los medios de comunicación. Aunque la palabra “persona” refiere en origen a las máscaras que se usaban en el teatro de la Antigüedad, digo adrede personas y no “sujetos” o “individuos” porque estos significantes tienen una carga filosófica demasiado profunda. Me es más fácil hablar con el término familiar de “persona”, que implica un ser humano con una historia personal y social, que tiene un contexto de vida histórico, y que, como señalo arriba, es imposible de conocer por su complejidad. En oposición uso el término “imagen”, visual y discursiva,  para referirme precisamente a una construcción mediática. La prefiero aquí a conceptos como “símbolo” o “ícono”, por lo mismo que evito “sujeto” e “individuo”.
[ii] Aunque desde hace poco tiempo la corrección política ha hecho imprescindible que aparezcan mujeres con este perfil.


[iii] “Cada vez más, la publicidad, los programas de animación, los eslogans y la moda adoptan un estilo humorístico.(…) En todas las sociedades, incluidas las salvajes, donde la etnografía descubre la existencia de cultos y mitos cómicos, el regocijo y la risa ocuparon un lugar fundamental que se ha subestimado. Pero si cada cultura desarrolla de manera preponderante un esquema cómico, únicamente la sociedad posmoderna puede ser llamada humorística, pues sólo ella se ha instituido globalmente bajo la égida de un proceso que tiende a disolver la oposición, hasta entonces estricta, de lo serio y lo no serio; como las otras grandes divisiones, la de lo cómico y lo ceremonial se
difumina, en beneficio de un clima ampliamente humorístico. Mientras' que a partir de las sociedades estatales, el cómico se opone a las normas serias, a lo sagrado, al Estado, representando por ello otro mundo (…), en la actualidad esa dualidad tiende a difuminarse bajo el empuje invasor del fenómeno humorístico que incorpora todas las esferas de la vida social, mal que nos pese. (…) los panfletos violentos perdieron su preponderancia, los cantautores ya no están de moda; ha surgido un nuevo estilo desenfadado e inofensivo, sin negación ni mensaje, característico del humor de moda, de la escritura periodística, de los juegos radiofónicos, de la publicidad de muchos comics. Lo cómico, lejos de ser la fiesta del pueblo o del espíritu, se ha convertido en un imperativo social  generalizado, en una atmósfera cool, un entorno permanente que el individuo sufre hasta en su cotidianeidad”

 La Era del vacío. Cap. V:  La sociedad humorística. Ed. Anagrama

sábado, 8 de junio de 2013

Latasónica: Música del Futuro en "La Trastienda"


Presentación de "Impacto", este Sábado 8 de Junio





        Muchas son las teorías acerca de un posible Fin del Mundo. Incluso se atribuye a Einstein el haber dicho "No sé con qué armas se librará la Tercera Guerra Mundial, pero en la Cuarta Guerra Mundial usarán palos y piedras". En cualquier caso, nunca escuché ninguna especulación sobre cómo sería un arte post apocalíptico. Me di cuenta de esto esta noche, mientras escuchaba una de las posibles versiones de la música del Futuro. Con un vestuario cuya estética recuerda a la vestimenta de los personajes de algunas obras de Ciencia Ficción (mamelucos como los de "Alien" o "1984", accesorios metálicos que podrían haber usado los personajes de "Mad Max"), Latasónica apareció en escena interpretando música que me animo a llamar esencial. Como una comunidad de sobrevivientes del Apocalipsis, que de entre los escombros hubiera rescatado latas y trozos de metal, caños de plástico y envases vacíos, para crear con eso lo que no ha faltado nunca en un grupo humano: Arte, Danza, Juego rítmico y Dramático, todo ello en un todo orgánico, imposible de etiquetar. 

          Con la aparición de DJ Boni (Pablo Bonilla) se produce una especie de regreso temporal. Se vuelve al presente, plagado de melodía. Una primera entrega con sabor a mediados del s XX, va dando paso a diversas composiciones remixadas, hasta llegar a “Camaleón” de Ruben Blades. Latasónica y Dj.Boni se unen así hasta llegar a una suerte de “electrónica tribal” que invita al baile. Los talentosos “Magna Crew” dan vida dramática al asunto: este grupo de danza hip hop tiene algo de mimos o actores de kabuki, y tienen la capacidad de contar pequeñas historias con el cuerpo, sin que deje de tratarse en ningún momento de Danza. 

          Si bien el método de escritura musical occidental ha permitido registrar sobre papel la música de Bach o Frank Zappa, encierra una dificultad endémica para hacerlo con la música popular (incluso la de origen europeo). Para escribir un compás de Strauss anotaremos algunas figuras; para las tres cuerdas de un candombe se dejará el pentagrama lleno de tinta. La música de Latasónica es virtualmente imposible de registrar en un pentagrama. Y si bien se puede especular en algunos pasajes sobre la filiación de lo que se está tocando (“esto es más candombe”, “esto es más marcha escocesa”), definir el conjunto es una empresa inútil. Creo que para lograr este efecto, se trabajó primero una enorme autenticidad en la composición, como si cada parte “manara” del músico: antes mencioné lo orgánico del conjunto porque dicha honestidad está todo el tiempo en escena. Los músicos no tocan con las manos, o los pies, o con ambos: tocan con todo el cuerpo. De allí sale música que es juego, experimento, como si los sobrevivientes del Futuro estuvieran volviendo a crear lo que hay de más esencial en el Arte Sonoro.

          Música Pura. ¿Existirá acaso algo así? “Las materias primas de la música son tres: ritmo, melodía y armonía (…) El ritmo puede existir de forma aislada, no así los restantes” dice Robert Erickson en “La estructura de la música”. Será por eso la ascendencia popular que tienen los instrumentos de percusión en toda cultura. O tal vez esto sea así porque el latido del corazón de nuestra madre fue el primer sonido rítmico que escuchamos, y los ritmos pueden llevarnos a un estado casi de trance. Música Pura. Si existe, de seguro que Latasónica Música de Desecho por momentos la encuentra.


                                                                                                                         Horacio Botta

A través de este link, una muestra del espectáculo "Impacto" del 8/6, (gracias a Juan Manuel de www.repiqueteando.com.ar  por permitir el siguiente enlace):

http://www.youtube.com/watch?v=vJVPbVjndH4

A través de este, Nota firmada por Gago, previa al show.

http://www.vivomontevideo.com/latasonica-presenta-impacto/




viernes, 7 de junio de 2013

A sala llena: Anticuadas Troupe y El Enclave en Goes


El Viernes 7 de junio tuvimos oportunidad de ver un doble espectáculo en el Centro Cultural Goes.

Anticuadas Troupe



Con las temáticas clásicas del viejo teatro musical popular (el amor ingenuo y/o picaresco, la vida oculta de hombres y mujeres “respetables”, las consiguientes murmuraciones), las composiciones de Collazo o Granata, entre otros,  toman una vida inesperada en la interpretación de este grupo que lleva ya tres años de actuaciones. Convergen aquí la milonga, el fox-trot, la marcha, incluso la murga. Partiendo de canciones muy ricas tanto melódica como armónicamente,  los arreglos contribuyen a esta re-creación del entorno musical de principios del siglo XX, y toman un color distintivo, gracias a los instrumentos utilizados (percusión, guitarra, cello, saxo, flauta y oboe), y al especial conjunto tímbrico de las voces.

Cabe destacar el efecto visual del vestuario y la puesta, que sumados a  un hilo conductor humorístico basado en los textos de Collazo, terminan por generar el concepto de “Troupe” y Teatro de Variedades.

En una propuesta que a mi entender aún no ha recibido la difusión que se merece, creo que el mayor mérito de “Anticuadas Troupe” es poner en escena la faceta artística de un Montevideo que incluso para nuestros abuelos, ya no es más que un relato. Lo actualiza, porque el espectador no se enfrenta a  una “postal” teatral melancólica, sino a un espectáculo vital que vale la pena ver.


El Enclave



En Julio se cumplirán ya 5 años desde que El Enclave comenzó a presentarse. Partiendo de melodías tradicionales, esta banda trasciende la fusión céltica, para encontrar el folk británico con el estadounidense, el funk, el rock, e inclusive la cumbia y el carnavalito. Una espectadora se dejó escuchar: “¡Es un ensamble perfecto!”, dijo en voz baja después del primer tema. Y es que la coordinación y el trabajo colectivo van más allá de lo musical, porque no es posible hablar de los toques de El Enclave, sin nombrar a los “Dibujitos de El Enclave”, de Denisse Torena. Son animaciones de personajes adorablemente feos que mixturan lo infantil, lo onírico y lo clownesco. Música y animación se volvieron inseparables en 6 de los 8 temas instrumentales, con la atmósfera particular que producen percusión, cello, guitarra, mandolina, bajo acústico y acordeón.

El Enclave se presentará el próximo sábado 15 de junio en Kalima Boliche, en Durazno y Jackson.


http://elenclave.bandcamp.com/track/memoire


                                                                                                          Horacio Botta

domingo, 2 de junio de 2013

Flip Flop en la Zitarrosa

Esta nota no hubiera sido posible sin los amigos de "Océano Blues y Rock´n roll", a quienes agradezco  haber disfrutado de este espectáculo

La banda "Flip Flop" integrada por Gustavo "Mamut" Muñoz (bajo), Freddy Ramos (guitarra) y José Luis Pérez (batería), brindó hace pocas horas el concierto "Atravesando Tiempos", y fue sencillamente brillante. Recalco el "sencillamente", porque es muy posible que bandas de ¿jazz?¿jazz fusión?¿rock instrumental?, se pierdan en el laberinto de las composiciones o improvisaciones, y pierdan también de ese modo al público que los está escuchando. Lejos de esto, voy a escribir un adjetivo que puede resultar odioso, pero que quiero usar sin prejuicios: el concierto de Flip Flop fue entretenido. Entiéndase bien: cuando hablo de entretenimiento, pienso en un arte que regocije al público, a través de un desafío emocional e intelectual. Escuchando a estos músicos, recordé las palabras de Geni Barry, vibrafonista, en su "Manual práctico de Jazz", acerca de la improvisación, pero que pueden aplicarse, creo, a todo tipo de música:

"(Un músico puede) ejecutar temas con todo el rigor y la perfección con que se debe desarrollar, pero ¡cuidado!, a la hora de improvisar les da el mismo trato a todos, e incluso utiliza frases similares en ellos, de tal forma que a  los oyentes les puede parecer muy bien los solos del primer y segundo temas, pero quizá se aburran al escuchar los siguientes. Aunque este intérprete toque muy rápido, ejecute muy bien, etc., las verdades que diga (...) terminarán por aburrir. (...) Por el contrario, un músico muy mentiroso y confuso (la mayoría de las veces poco músico), desarrollará todos sus temas de forma fraudulenta, y acabará por ser un farsante entre aficionados y entendidos, y por otra parte será un enigma o quizás una figura para los no expertos."

Flip Flop dio un espectáculo que mantuvo todo el tiempo la tensión y la atención, con versatilidad en estilos pero también en la ejecución: no hubo posibilidad de aburrimiento. Tampoco usó aquél método farsante del que habla Barry, lleno de floreos incomprensibles: no hubo posibilidad de confusión. 

Estos músicos talentosísimos no abusaron de ese talento. Cada tema era trabajado en escena, variándolo, a veces mutándolo completamente, pero siempre respetando la esencia de lo que se había entregado al público en primera instancia. 

Es fácil que un bajista se pierda en el barullo, que su base sea desaprovechada, sirviendo sólo de "piso" para el resto, y que en contrapartida tenga "su" momento en solitario. La figura del bajista Gustavo Muñoz, en cambio, está presente todo el tiempo. Es un bajista magnífico tanto en los solos como en los ritmos, las variaciones armónicas que desliza oportunamente, los volúmenes, los silencios.

Freddy Ramos es un guitarrista virtuoso en melodías de corte clásico y rockero, en escalas y fugas      interpretadas con fuerza y con dulzura, o en armonías que ensamblan todo el conjunto. Capítulo aparte merece su interpretación en solitario de lo que llamó su "Homenaje a sus pagos", en donde lo criollo y lo contemporáneo empastaron de forma exquisita y emotiva.

¿Y qué me pasó con José Luis Pérez? Que en principio me pareció un maestro del contra tiempo. Tiene la capacidad de estar durante muchos compases rodeando un ritmo, caminando en sus márgenes sin caer en los tiempos principales, pero siempre sugiriéndolos, mostrando que en otro plano la base está siempre firme.  En entrevista con "Océano Blues y Rock´n Roll", señaló un concepto a tener en cuenta para cualquier baterista, y es que la batería se debe tocar desde los pies, hacia las manos, y no al revés. Base. Siempre base. Además, Pérez puede ser sutil o tener la potencia de John Bonham, puede hacer uso de todo un arsenal de  platos sin jamás abusarse del brillo, y todo ello con una coordinación admirable. Freddy Ramos dijo de él en escena que es "El baterista que entiende lo que a otros bateristas les gustaría entender". Hay algo de eso en ese bellísimo caos aparente que de pronto salía de esos palos. Este caos no es desorden, es complejidad, es ese "algo más" que vemos que está ahí, como dije antes, desafiándonos como espectadores.

No hay nada que me dé más satisfacción en un concierto que notar la comunicación entre los músicos. "Flip Flop" es un trío que está ahí como grupo,  de artistas que se comunican y se comprenden, y que por eso dan un espectáculo excelente.

                                                                                                                Horacio Botta