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lunes, 8 de julio de 2013

De mano en mano

Agradezco a Guillermo Lamolle por revisar este artículo

1

Aproximadamente en 1340, Juan Ruiz, Arcipreste de Hita, da por terminada su única obra: “El Libro de Buen Amor”. En la línea de los poemas de técnica clerical (técnica letrada o “Mester de Clerecía”), este libro contiene decenas de composiciones en donde se mezcla el humor, un sentido proto-picaresco y el erotismo, con cantos religiosos, lamentaciones desgarradoras acerca de la muerte y Loores a Santa María.


Los asuntos, fábulas, temas que se tratan no son en sí originales, encontrándose fácilmente fuentes autorales clásicas como Ovidio y Esopo. Es que cuando Juan Ruiz vivía, la autoridad intelectual de las obras literarias no era una discusión. Se escribía y re escribía una misma historia, como prueba el hecho de que relatos cuya presencia se puede rastrear en las “Mil y una noches” (y aún más atrás), hayan sido reformulados por importantes compiladores y autores medievales como Alfonso X El Sabio, su sobrino Don Joam Manuel, Bocaccio o Geoffrey Chaucer. En estos casos, donde incluimos a Juan Ruiz, no se cuestiona la autoría, y no se puede hablar de plagio en el sentido actual del término. 



Retrato póstumo de Juan Ruiz, Arcipreste de Hita.
(Página del Ayuntamiento de Hita)



Paco Ibáñez cantando “Lo que puede el Dinero”, de Juan Ruiz, en castellano moderno.

Paco Ibáñez cantando “Aristóteles lo dijo”, también de Ruiz.

Página oficial del Ayuntamiento de Hita


2

Me contaba un tío que toca la batería, que era lógico que en la década del sesenta hubiera tantas bandas de rock. No lo atribuía, como se hace frecuentemente, a la rebeldía de la época, sino a un hecho específico, “En cada cuadra tenías a alguien que tocaba la guitarra, el bajo o la batería” Aunque pueda sonar algo exagerado (hablaba mi tío, claro…), el apuntaba a las condiciones necesarias para la formación y el auge de aquellas bandas: la capacidad real, material en cuanto a habilidad, de hacer sonar un instrumento musical. A esto le añado el aprendizaje del acordeón y el bandoneón (hoy casi olvidados en Montevideo), y algo que yo mismo viví en mi infancia: la importancia del canto en reuniones familiares y vecinales (donde no había “músicos profesionales”). 

Hoy en día, por razones laborales, me he enfrentado muchas veces a la situación de estar con adolescentes y una guitarra, que como puedo, toco. Y es muy, muy difícil convencer a muchachas y muchachos de participar en una instancia de canto colectivo. La razón que suelen dar es que “no saben cantar” y que “sienten vergüenza”. Y frente a la pregunta “¿Cómo es que sabés que no cantás bien? ¿Quién te dijo eso?” la respuesta suele ser “Nadie. ¡Si nunca canté!”. Con mucho esfuerzo y cuidado de no herir sensibilidades, he tratado y finalmente he logrado escuchar varias voces de adolescentes que en general, no desafinan, incluso pueden tener un hermoso timbre de voz y ser muy expresivos. En general, los que desafinan más son los que quieren elevar floreos a lo Cristina Aguilera o Justin Bieber, y tanto y tan sin autenticidad que rápidamente se caen. (1)

Lo que sucede aquí es que hay un auto convencimiento previo, o mejor dicho, una frustración previa, en donde se supone que el canto es algo propio de “los famosos”, las “estrellas”. No creo en los chivos expiatorios, pero no se sabe aún cuánto mal le ha hecho a los posibles intérpretes la imagen que dan los “Cantando por un Sueño”, en donde para poder cantar hay que ser una persona escandalosa,  supuestamente "sexy", e intentar tener la voz de Ella Fitzgerald pesando 45 kilos… (2)

El Canto como Acto Colectivo va más allá de la juventud de post-dictadura cantando canciones populares. Implica un aprendizaje familiar, un aprecio por el arte de la voz en tanto posibilidad de todos sin excepción. Porque si bien siempre ha habido músicos especializados, con el respeto más o menos merecido según su estatus, también es cierto que siempre ha habido gente aficionada que acompañara y contribuyera al hecho artístico. Nadie habla aquí de esa mentira mediática del “éxito”: hablo de un Ritual Expresivo, que existió en la mayoría de las Sociedades y que creo, por estos lares está tendiendo a desaparecer.

3

Los Romances, coplas, letrillas, refranes y canciones pre-modernos son en su mayoría  anónimos. Los juglares (en la Península ibérica), minnesinger (en lo que hoy es Alemania) y otros músicos ambulantes tomaban composiciones que en algún caso tenían autores conocidos, y los interpretaban en plazas y ferias. Frente a  públicos heterogéneos, un buen artista tenía que desarrollar el sentido de la oportunidad: si la audiencia estaba compuesta por muchos niños, prolongaba las partes épicas y heroicas del poema, si había jovencitos, las partes líricas y amorosas eran motivos de atención y por lo tanto se le añadían versos; en caso de cantar en una taberna, no sería raro que el humor "verde" apareciera. De allí, es natural que los poemas y canciones fueran mutando, llegando a diversas versiones, rara vez definitivas, pero en las que se puede ver el trabajo del público no sólo como influencia, sino como Autor.(3)

Los juglares, en cuanto artistas necesitados del público para darle existencia a su obra, están estrechamente vinculados al origen del teatro, cuando no coincidían actor y músico en la misma persona.


Juglares. Ilustración de las “Cantigas” de Alfonso el Sabio.


La noción  confusa de “autoría”, en cuanto a reformulación de un mismo asunto, puede encontrarse hasta en el mismo Shakespeare, quien se basó en Crónicas Británicas y leyendas para escribir sus obras. Su originalidad radica en el estilo, palabra que viene del italiano stile, estilete para marcar. El estilo es la “marca personal” (4).

En el Renacimiento se empieza a hablar del “estilo” como huella de un individuo. No en vano en esta época escribe Montaigne sus célebres Ensayos, en donde afirma no querer decir “la Verdad” de los Tratados, sino “Su verdad” personal, sin estructura ni camino definidos.

Pero es entre el s XVIII y comienzos del XIX donde la Autoría se transforma en asunto fundamental. Hablamos del momento ideológico en que se vuelve tema central la persona y sus derechos.  El campo del Arte no es ajeno, y  la Corriente Romántica representó esa entronización del Individuo. La obra comienza a interpretarse más que nunca como una “prolongación” del artista, y la crítica empieza a centrarse en una idealizada Biografía de los Autores.

A mediados del 1800, aparece la figura del Artista Profesional, que pretende vivir de su obra. La imagen del Bohemio, tan vapuleada y despreciada, empezó a serlo por haber surgido en sociedades donde la Moral y el Modo de Vida Burgueses condenaban lo que consideraban “Ocio Improductivo”.  Y a principios del sXX, las Vanguardias Artísticas terminan de darle existencia al Autor como factor único y determinante del Arte. O dicho de otro modo, sin Autor, no existe Arte, puesto que Arte es lo que un Artista decide que lo sea. Aparece el “Ready Made” (“Ya hecho”), los objetos de uso de la vida cotidiana que, al ser firmados por el artista, se transformaban en Obras de Arte. Cuando Marcel Duchamp estampó su firma en un Urinario no fue, como a veces se piensa superficialmente, sólo para generar escándalo. El Acto en sí, era una Declaración de la Supremacía autoral.



“Fuente” Marcel Duchamp (1923)


                                                       4

Vivimos en una sociedad en donde el “Artista” está transformado en un Signo problemático. Es una medalla de dos caras: por un lado, está la idea del Artista como individuo inútil, no productivo, sujeto ocioso que no contribuye a la productividad. Por otro lado está la imagen del Artista exitoso, que aparece en los Medios y forma parte de la llamada “Farándula”.

Ninguna de estas caras dialoga amistosamente con la idea de Colectivo. Aclaremos: Colectivo y Popular son términos muy cargados, debido sin duda al “manoseo” del que han sido objeto, y probablemente porque no hay mucho consenso acerca de qué cosa es el pueblo. Tanta densidad  tienen estas palabras, que generan automáticamente sentimientos de adhesión o rechazo (hay quien quiere ser pueblo, hay quien dice trabajar para los colectivos, hay quien descalifica lo popular por vulgar, etc.). No soy antropólogo, pero en relación al Arte creo más bien en la idea de lo popular como aquello que es aceptado, y también modificado por un grupo relativamente extenso de individuos en una sociedad, grupo que puede trascender las separaciones en clases. Me interesa recalcar la posición activa del colectivo en la modificación del arte, porque a veces se justifican y se promueven formas de arte y cultura realmente deleznables, con el propósito político de fomentar lo supuestamente popular (cuando el propósito no es otro que la imposición de algunos productores y empresarios con el objetivo de vender, previo estudio de marketing).

Cuando lo colectivo trabaja, en cuanto a cultura se refiere, lo hace de forma incesante, incansable, Si un colectivo se apropia de una manifestación artística, inclusive conociendo la identidad del autor original, la obra se ve resignificada y por lo tanto, empieza a decir cosas nuevas.

El problema es que esto no es posible en una sociedad en donde grandes fuerzas como Productoras y Medios de Comunicación imponen la idea de que el Artista es un ser elegido por un Jurado (cuyas credenciales nunca son discutidas), en donde el Canto es un privilegio de algunos tocados por la Musa, en donde para Cantar, para Escribir, para Decir, es imprescindible ser transformado en "Estrella".

Tampoco un colectivo se apropia del arte si las redes internas de contacto (Familia, Amigos, Barrios) no se permiten compartir esos “decires”, porque no son válidos: los dice el de al lado, el otro cotidiano.


                                                     5

En “El Faro de Alejandría”, José Enrique Rodó sintetizó el afán de Gloria artística. Ptolomeo Ie encarga la construcción de dicho faro al mejor artista, Sóstrato. Terminada la obra espléndida, Ptolomeo le ordena grabar el nombre Real en la piedra, y Sóstrato, con auténtico terror al olvido  “compuso para la lápida de mármol una falsa superficie, y sobre ella extendió la inscripción que recordaba a Tolomeo; pero debajo en la entraña dura y luciente de la piedra, grabó su propio nombre” (5)

Lo que deseaba el Sóstrato de Rodó era el recuerdo en la posteridad, la persistencia en el tiempo. Reclamaba para sí sus Derechos de Autor,  contraviniendo los de su “Productor”.

 En Uruguay, se pretende extender los plazos a 70 años para los Derechos de Autor. Guillermo Lamolle ha escrito claramente a este respecto en "La Diaria".(6). Veamos: actualmente el plazo es de 50 años. Uruguay está suscrito al  Tratado de la OMPI que plantea un plazo “no menor a 50 años”.(7) :


Artículo 17 del Tratado de la Organización Mundial de la Propiedad Intelectual

Duración de la protección
1)
La duración de la protección concedida a los artistas intérpretes o ejecutantes en virtud del presente Tratado no podrá ser inferior a 50 años, contados a partir del final del año en el que la interpretación o ejecución fue fijada en un fonograma.
2)
La duración de la protección que se concederá a los productores de fonogramas en virtud del presente Tratado no podrá ser inferior a 50 años, contados a partir del final del año en el que se haya publicado el fonograma o, cuando tal publicación no haya tenido lugar dentro de los 50 años desde la fijación del fonograma, 50 años desde el final del año en el que se haya realizado la fijación.


 http://www.parlamento.gub.uy/htmlstat/pl/tratados/trat18253.htm

Ahora bien, en Uruguay la legislación sobre Derechos de Autor (Punto 1 del Artículo anterior) está dada por la Ley 9.739, de 1937 y las Modificaciones de la ley 17.616 de 2003.

http://www.parlamento.gub.uy/leyes/AccesoTextoLey.asp?Ley=09739&Anchor=

http://www.parlamento.gub.uy/leyes/AccesoTextoLey.asp?Ley=17616&Anchor=

 En este último, el plazo actual de Duración de los Derechos de Autor, a partir del fallecimiento del mismo,  para sus sucesores, pasa a ser de 50 años. El punto álgido aquí es que dicho derecho es "enajenable": 

"ARTÍCULO 2º.- El derecho de propiedad intelectual sobre las obras protegidas en esta ley comprende la facultad exclusiva del autor de enajenar, reproducir, distribuir, publicar, traducir, adaptar, transformar, comunicar o poner a disposición del público las mismas, en cualquier forma o procedimiento. (El resaltado es mío)

            Es decir que actualmente los sucesores de un autor pueden sacar provecho durante 50 años, en nuestro Código, a partir del fallecimiento del autor. Si esto ya es mucho para herederos como hijos o nietos (considerando el dicho de que el abuelo funda la empresa, el hijo la hace crecer y el nieto la funde), hay que tener en cuenta que los beneficiados pueden ser Empresas Discográficas, Editoriales, etc. Ahora se pretende estirar el plazo llegando a 70 años a partir del fallecimiento, antes de pasar al Dominio Público.

No discuto el Derecho del Autor a recibir regalías en vida, es un Derecho Humano reconocido Internacionalmente. Por el contrario, desde aquí adscribo a la necesidad de que se reconozcan los derechos laborales y la Previsión Social en vida de los autores. Pero si hablamos de aumentar el plazo a 70 años a partir del fallecimiento del autor, pensemos que si no son herederos lejanos, son los productores de fonogramas, como dice Lamolle, los que muchas veces adquirieron los Derechos de Autor. Esto conlleva que las empresas discográficas puedan seguir lucrando con una obra artística durante todo ese tiempo. Hay razones sencillas y de peso: están entrando al Dominio público (por producción y grabación) las obras producidas durante la Década del 60 (tal vez una de las más prolíficas del s XX), y comenzarán a caducar los Derechos de Autor de aquellos que fallecieron en esa y en las siguientes décadas. Es hacer cuentas: preguntémonos cuánta gente escucha hoy las grabaciones de Benny Goodman y cuántos las de los Jimmy Hendrix. También, cuánto aumenta el consumo de la producción de un artista a partir de su muerte. "¡Qué sponsor " Buscaglia dixit.

                                                    6

Confluyen hoy en la discusión varios factores ¿Cuál es el lugar del Autor, en una época en que la  información se puede compartir masivamente por Internet, legal e ilegalmente? ¿Cuál es el papel de los sucesores y de las Compañías que reproducen y distribuyen las copias? ¿Y cuáles sus obligaciones para con la Sociedad? ¿Es ético que 70 años después de la creación de un artista, continúe aquella siendo Propiedad Privada, como un auto o una casa? ¿No pertenecen las obras de esta índole a otra categoría? ¿Qué importancia tienen las producciones intelectuales artísticas al lado de otras cuya rentabilidad económica es mayor, como el Software?

¿Y qué posibilidades reales tienen las diversas colectividades de hacer suyo el arte, si por un lado no se estimula a nivel familiar y local, y si por otro las Grandes Productoras continúan creando el mito del artista inalcanzable, mientras usufructúan obras de más de medio siglo?

Vuelvo, para terminar, al comienzo, con las palabras de Juan Ruiz, quien escribe sobre el final del “Libro de Buen Amor”,(8) acerca de su obra

“Cualquier hombre que lo oiga, si bien trovar supiere
Puede más aquí añadir, y enmendar si quisiere
Ande de mano en mano a quien lo pidiere
Como pelota entre muchachas, tómelo quien pudiere

Pues es de Buen Amor, prestadlo con agrado
No desmientan su nombre, ni lo den desechado
No lo den por dineros vendido ni alquilado
Que no hay gusto, ni gracia, ni Buen Amor comprado.”





                                                                                     Horacio Botta
                                                                              
                                                                                     Montevideo, 8 de Julio de 2013 





“Laudista y flautista”(1640s) Mathias Stomer



(1)   Gracias a la influencia de la cantante pop Adele por su voz de Mezzo soprano natural y sin adornos innecesarios, esto de a poco se revierte.

(2)   En 2009, apareció la excepción que confirma la regla. En el show “Britain´s got Talent” la escocesa Susan Boyle, de 47 años, se presentó para ser primero objeto de “cinismo” (dicho por un miembro del jurado) y luego ser “la mayor sorpresa en tres años del show” (dicho por otro). Esta señora británica, gorda, vestida como ama de casa, cantó con una potencia y una calidad que hizo que al otro día se transformara en fenómeno mundial. ¿Por qué? Por eso, por ser una señora gorda, porque obviamente no encajaba en el canon de belleza que deben tener las estrellas. Rápidamente, Susan Boyle fue incorporada al establishment de las grandes compañías: actualmente Susan Boyle tiene un contrato con Sony, e incluso ya se la inmortalizó en el Museo de Cera de Madame Tussauds en Londres. ¿Quién puede culparla? Aunque esto es a mi entender, una manera de las grandes compañías de incorporar de un modo políticamente correcto, a la excepción, pareciendo mas “inclusivos”.
      Primera audición de Susan Boyle subtitulada:
       Página Oficial de Susan Boyle:
(3)   Roman Jakobson escribía, sobre la selectividad del arte popular: “Los contemporáneos pueden rechazar, o no aceptar, sólo algunos rasgos, peculiaridades formales, determinados motivos. El medio, en tales casos, conforma la obra y, una vez más, lo que él rechaza sencillamente no existe como hecho folklórico, queda fuera de uso y se extingue. (…) En una palabra, en el folklore perduran sólo aquellas formas que tienen carácter funcional para la comunidad dada.” “El folklore como forma específica de creación” (1929) en “Ensayos de Poética”. Fondo de Cultura Económica, 1986 

(4)   O como decía Roland Barthes : "Es la parte privada del ritual, él se eleva a partir de las profundidades míticas del escritor (...) El estilo es, propiamente, un fenómeno de orden germinativo, es la transmutación de un Humor" "El grado cero de la esritura" Ed. S XXI 


(5)   José Enrique Rodó “Motivos de Proteo” Cap 22. Barreiro y Ramos, 1956

(6)Artículo "No nos protejan más" de Guillermo Lamolle:

http://ladiaria.com.uy/articulo/2013/7/no-nos-protejan-mas/


Tratado de OMPI:




sábado, 8 de junio de 2013

Latasónica: Música del Futuro en "La Trastienda"


Presentación de "Impacto", este Sábado 8 de Junio





        Muchas son las teorías acerca de un posible Fin del Mundo. Incluso se atribuye a Einstein el haber dicho "No sé con qué armas se librará la Tercera Guerra Mundial, pero en la Cuarta Guerra Mundial usarán palos y piedras". En cualquier caso, nunca escuché ninguna especulación sobre cómo sería un arte post apocalíptico. Me di cuenta de esto esta noche, mientras escuchaba una de las posibles versiones de la música del Futuro. Con un vestuario cuya estética recuerda a la vestimenta de los personajes de algunas obras de Ciencia Ficción (mamelucos como los de "Alien" o "1984", accesorios metálicos que podrían haber usado los personajes de "Mad Max"), Latasónica apareció en escena interpretando música que me animo a llamar esencial. Como una comunidad de sobrevivientes del Apocalipsis, que de entre los escombros hubiera rescatado latas y trozos de metal, caños de plástico y envases vacíos, para crear con eso lo que no ha faltado nunca en un grupo humano: Arte, Danza, Juego rítmico y Dramático, todo ello en un todo orgánico, imposible de etiquetar. 

          Con la aparición de DJ Boni (Pablo Bonilla) se produce una especie de regreso temporal. Se vuelve al presente, plagado de melodía. Una primera entrega con sabor a mediados del s XX, va dando paso a diversas composiciones remixadas, hasta llegar a “Camaleón” de Ruben Blades. Latasónica y Dj.Boni se unen así hasta llegar a una suerte de “electrónica tribal” que invita al baile. Los talentosos “Magna Crew” dan vida dramática al asunto: este grupo de danza hip hop tiene algo de mimos o actores de kabuki, y tienen la capacidad de contar pequeñas historias con el cuerpo, sin que deje de tratarse en ningún momento de Danza. 

          Si bien el método de escritura musical occidental ha permitido registrar sobre papel la música de Bach o Frank Zappa, encierra una dificultad endémica para hacerlo con la música popular (incluso la de origen europeo). Para escribir un compás de Strauss anotaremos algunas figuras; para las tres cuerdas de un candombe se dejará el pentagrama lleno de tinta. La música de Latasónica es virtualmente imposible de registrar en un pentagrama. Y si bien se puede especular en algunos pasajes sobre la filiación de lo que se está tocando (“esto es más candombe”, “esto es más marcha escocesa”), definir el conjunto es una empresa inútil. Creo que para lograr este efecto, se trabajó primero una enorme autenticidad en la composición, como si cada parte “manara” del músico: antes mencioné lo orgánico del conjunto porque dicha honestidad está todo el tiempo en escena. Los músicos no tocan con las manos, o los pies, o con ambos: tocan con todo el cuerpo. De allí sale música que es juego, experimento, como si los sobrevivientes del Futuro estuvieran volviendo a crear lo que hay de más esencial en el Arte Sonoro.

          Música Pura. ¿Existirá acaso algo así? “Las materias primas de la música son tres: ritmo, melodía y armonía (…) El ritmo puede existir de forma aislada, no así los restantes” dice Robert Erickson en “La estructura de la música”. Será por eso la ascendencia popular que tienen los instrumentos de percusión en toda cultura. O tal vez esto sea así porque el latido del corazón de nuestra madre fue el primer sonido rítmico que escuchamos, y los ritmos pueden llevarnos a un estado casi de trance. Música Pura. Si existe, de seguro que Latasónica Música de Desecho por momentos la encuentra.


                                                                                                                         Horacio Botta

A través de este link, una muestra del espectáculo "Impacto" del 8/6, (gracias a Juan Manuel de www.repiqueteando.com.ar  por permitir el siguiente enlace):

http://www.youtube.com/watch?v=vJVPbVjndH4

A través de este, Nota firmada por Gago, previa al show.

http://www.vivomontevideo.com/latasonica-presenta-impacto/




viernes, 7 de junio de 2013

A sala llena: Anticuadas Troupe y El Enclave en Goes


El Viernes 7 de junio tuvimos oportunidad de ver un doble espectáculo en el Centro Cultural Goes.

Anticuadas Troupe



Con las temáticas clásicas del viejo teatro musical popular (el amor ingenuo y/o picaresco, la vida oculta de hombres y mujeres “respetables”, las consiguientes murmuraciones), las composiciones de Collazo o Granata, entre otros,  toman una vida inesperada en la interpretación de este grupo que lleva ya tres años de actuaciones. Convergen aquí la milonga, el fox-trot, la marcha, incluso la murga. Partiendo de canciones muy ricas tanto melódica como armónicamente,  los arreglos contribuyen a esta re-creación del entorno musical de principios del siglo XX, y toman un color distintivo, gracias a los instrumentos utilizados (percusión, guitarra, cello, saxo, flauta y oboe), y al especial conjunto tímbrico de las voces.

Cabe destacar el efecto visual del vestuario y la puesta, que sumados a  un hilo conductor humorístico basado en los textos de Collazo, terminan por generar el concepto de “Troupe” y Teatro de Variedades.

En una propuesta que a mi entender aún no ha recibido la difusión que se merece, creo que el mayor mérito de “Anticuadas Troupe” es poner en escena la faceta artística de un Montevideo que incluso para nuestros abuelos, ya no es más que un relato. Lo actualiza, porque el espectador no se enfrenta a  una “postal” teatral melancólica, sino a un espectáculo vital que vale la pena ver.


El Enclave



En Julio se cumplirán ya 5 años desde que El Enclave comenzó a presentarse. Partiendo de melodías tradicionales, esta banda trasciende la fusión céltica, para encontrar el folk británico con el estadounidense, el funk, el rock, e inclusive la cumbia y el carnavalito. Una espectadora se dejó escuchar: “¡Es un ensamble perfecto!”, dijo en voz baja después del primer tema. Y es que la coordinación y el trabajo colectivo van más allá de lo musical, porque no es posible hablar de los toques de El Enclave, sin nombrar a los “Dibujitos de El Enclave”, de Denisse Torena. Son animaciones de personajes adorablemente feos que mixturan lo infantil, lo onírico y lo clownesco. Música y animación se volvieron inseparables en 6 de los 8 temas instrumentales, con la atmósfera particular que producen percusión, cello, guitarra, mandolina, bajo acústico y acordeón.

El Enclave se presentará el próximo sábado 15 de junio en Kalima Boliche, en Durazno y Jackson.


http://elenclave.bandcamp.com/track/memoire


                                                                                                          Horacio Botta

domingo, 2 de junio de 2013

Flip Flop en la Zitarrosa

Esta nota no hubiera sido posible sin los amigos de "Océano Blues y Rock´n roll", a quienes agradezco  haber disfrutado de este espectáculo

La banda "Flip Flop" integrada por Gustavo "Mamut" Muñoz (bajo), Freddy Ramos (guitarra) y José Luis Pérez (batería), brindó hace pocas horas el concierto "Atravesando Tiempos", y fue sencillamente brillante. Recalco el "sencillamente", porque es muy posible que bandas de ¿jazz?¿jazz fusión?¿rock instrumental?, se pierdan en el laberinto de las composiciones o improvisaciones, y pierdan también de ese modo al público que los está escuchando. Lejos de esto, voy a escribir un adjetivo que puede resultar odioso, pero que quiero usar sin prejuicios: el concierto de Flip Flop fue entretenido. Entiéndase bien: cuando hablo de entretenimiento, pienso en un arte que regocije al público, a través de un desafío emocional e intelectual. Escuchando a estos músicos, recordé las palabras de Geni Barry, vibrafonista, en su "Manual práctico de Jazz", acerca de la improvisación, pero que pueden aplicarse, creo, a todo tipo de música:

"(Un músico puede) ejecutar temas con todo el rigor y la perfección con que se debe desarrollar, pero ¡cuidado!, a la hora de improvisar les da el mismo trato a todos, e incluso utiliza frases similares en ellos, de tal forma que a  los oyentes les puede parecer muy bien los solos del primer y segundo temas, pero quizá se aburran al escuchar los siguientes. Aunque este intérprete toque muy rápido, ejecute muy bien, etc., las verdades que diga (...) terminarán por aburrir. (...) Por el contrario, un músico muy mentiroso y confuso (la mayoría de las veces poco músico), desarrollará todos sus temas de forma fraudulenta, y acabará por ser un farsante entre aficionados y entendidos, y por otra parte será un enigma o quizás una figura para los no expertos."

Flip Flop dio un espectáculo que mantuvo todo el tiempo la tensión y la atención, con versatilidad en estilos pero también en la ejecución: no hubo posibilidad de aburrimiento. Tampoco usó aquél método farsante del que habla Barry, lleno de floreos incomprensibles: no hubo posibilidad de confusión. 

Estos músicos talentosísimos no abusaron de ese talento. Cada tema era trabajado en escena, variándolo, a veces mutándolo completamente, pero siempre respetando la esencia de lo que se había entregado al público en primera instancia. 

Es fácil que un bajista se pierda en el barullo, que su base sea desaprovechada, sirviendo sólo de "piso" para el resto, y que en contrapartida tenga "su" momento en solitario. La figura del bajista Gustavo Muñoz, en cambio, está presente todo el tiempo. Es un bajista magnífico tanto en los solos como en los ritmos, las variaciones armónicas que desliza oportunamente, los volúmenes, los silencios.

Freddy Ramos es un guitarrista virtuoso en melodías de corte clásico y rockero, en escalas y fugas      interpretadas con fuerza y con dulzura, o en armonías que ensamblan todo el conjunto. Capítulo aparte merece su interpretación en solitario de lo que llamó su "Homenaje a sus pagos", en donde lo criollo y lo contemporáneo empastaron de forma exquisita y emotiva.

¿Y qué me pasó con José Luis Pérez? Que en principio me pareció un maestro del contra tiempo. Tiene la capacidad de estar durante muchos compases rodeando un ritmo, caminando en sus márgenes sin caer en los tiempos principales, pero siempre sugiriéndolos, mostrando que en otro plano la base está siempre firme.  En entrevista con "Océano Blues y Rock´n Roll", señaló un concepto a tener en cuenta para cualquier baterista, y es que la batería se debe tocar desde los pies, hacia las manos, y no al revés. Base. Siempre base. Además, Pérez puede ser sutil o tener la potencia de John Bonham, puede hacer uso de todo un arsenal de  platos sin jamás abusarse del brillo, y todo ello con una coordinación admirable. Freddy Ramos dijo de él en escena que es "El baterista que entiende lo que a otros bateristas les gustaría entender". Hay algo de eso en ese bellísimo caos aparente que de pronto salía de esos palos. Este caos no es desorden, es complejidad, es ese "algo más" que vemos que está ahí, como dije antes, desafiándonos como espectadores.

No hay nada que me dé más satisfacción en un concierto que notar la comunicación entre los músicos. "Flip Flop" es un trío que está ahí como grupo,  de artistas que se comunican y se comprenden, y que por eso dan un espectáculo excelente.

                                                                                                                Horacio Botta